Las personas que encuentran en este trabajo lo que necesitan suelen reconocerse en alguno de estos puntos de partida:
De un lado, quienes tienen una idea más o menos clara de qué les trae: viven algún miedo, confusión, bloqueo o dificultad; atraviesan un momento de cambio vital, en ocasiones con crisis personal, laboral o en sus relaciones; o sienten un impulso de crecer o de conocerse mejor, que desean atender.
Del otro, personas cuya vida aparentemente funciona y que sin embargo arrastran algo que de tanto en tanto irrumpe en lo que más valoran. Personas con la experiencia difusa pero reconocible de que algo no termina de encajar, aunque no sepan ponerle nombre. A menudo llegan tras años de recorridos terapéuticos sin haber alcanzado aún el núcleo de su situación.






